scm player

domingo, 17 de agosto de 2014

Hoy.

Mi nombre es Lynnet y tengo 19 años, tengo una hermana gemela y unos padres a los que amo demasiado, igualmente una familia bastante numerosa que aunque a veces no tenemos la oportunidad de contarnos muchas cosas, sé que siempre estarán ahí en donde la mayoría de las personas diría no, porque a pesar de la distancia, sabemos unirnos y querernos.
Quiero que sepan que hasta mis 19 años, haciendo conciencia, no me habían pasado este tipo de cosas.
La vida me hizo sentar cabeza.
Nunca se había muerto ningún conocido mío, ni muchas cosas que desafortunadamente han sucedido.
Mucha gente vera patético este tipo de blog, de hecho me es bastante difícil hablar de mi vida siendo tan directa y poniendo mi nombre.
Pero si, creo que necesito hacerlo. Y no me importa lo que los demás piensen.
Abril-Julio.
Esos meses cabe recalcar que todavía no había pasado ningún suceso fuera de lo normal, mis mayores preocupaciones eran en mi, todo lo que se enfocara en mi persona y no me importaba nada más, pues nunca había tenido que cuidar de nadie, ni siquiera de mí.
En este tiempo estuve hablando de la praxis, que se refiere a un dialogo o a un pensamiento que trasciende y nos transforma. Algo que me parece muy hipócrita, ya que nada de esto lo había meditado realmente ni había cambiado nada en mi.
Mis mayores preocupaciones eran pasar mis materias, hacer ejercicio, no comer muchos carbohidratos y azucares.
Seguía viviendo en un anonimato, donde como típica adolescente-adulta, me importaba mi imagen y me preguntaba muchas cosas, que actualmente considero sin valor alguno.
Uno cree que su mundo va a caerse porque no entra en un canon estético o porque siente que no tiene el suficiente, bueno he mencionado que a veces el mundo te hace sentar cabeza.
Ese día en el que llamaron a mi papá y le contaron que un muchacho, de mi misma edad, había muerto en un accidente, al cuál no le hablé realmente pero lo recuerdo desde pequeño. Me hizo pensar en lo efímera que es la vida, en si realmente valía la pena desgastarnos por cosas que realmente no deberían tener la importancia.
Mi padre dice que la salud es lo más preciado y algo que no se puede comprar, obviamente. Siempre estuvieron sus palabras y consejos, pero ahora más que nunca tengo miedo de perder a alguien de mi familia, y todas esas estúpidas cosas que te preguntaste mientras te veías al espejo con cara de "oh mierda", dejan de tener total importancia, donde el ¿que dirán? y seguramente dicen tal cosa, no importa.
En mi vida, gracias a Dios mis padres me han cuidado mucho y han dado todo por mí, aun cuando la gente certera o cegados dicen que no valgo la pena, o que simplemente soy una niña mala.
Y sinceramente, en una palabra no pueden ni puedo describir a alguien, sea mala o no, mis padres han tenido fé aún cuando yo me esmeraba en demostrar todo lo contrario.
Ahora más que nunca he conocido el miedo, de perderles, de que una gran parte de mí se vaya y nunca más regrese. Sé que tengo que ir a la escuela, y dar mi mejor esfuerzo, tengo que ser fuerte y tengo que ser congruente en mis acciones, tengo que tener fundamentos en todo lo que haga.
Bueno, la vida es demasiado corta y nunca sabemos si esas personas a las que tanto amamos, no las volveremos a ver, ni a escuchar su risa o hasta sus regaños.
Dicen que nada pasa por casualidad, y cada día que pasa en mi vida me doy cuenta de que no hay más verdad, hay muchas personas allá afuera, en una sala de espera, en un hospital, en una calle sin un hogar. Sufriendo por alguien, dando todo de sí, sin poder hacer nada más.
Yo hoy más que nunca quiero aprovechar todos estos momentos con las personas que de alguna u otra forma siempre están ahí, que no dirán un "ahhh no pude porqué me siento mal".
Hoy más que nunca, no me quiero quedar en vagos pensamientos, sino en acciones.hoy.
Hoy más que nunca quiero abrazarte, mamá...